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Votada y votado

No hace mucho rato que ejercí mi derecho al voto.

Soy andaluza, la región dónde su líder político y quienes le rodean hacen un uso hasta irrisorio del

compañeros/compañeras

andaluces/andaluzas

amigos/amigas

trabajadores/trabajadoras

… … …

Pues ese uso irrisorio ha llegado incluso a la mesa electoral en la que he votado. Después de hacer una cola de casi 1 hora para poder entrar en la cabina dónde coger las papeletas sepia, blanca y verde que nos darán a nuestros representantes a nivel nacional y autonómico, me dirijo a la mesa de votaciones en sí. Me recibe, como a todos, la señora presidenta de la misma, le doy mi DNI, lee mi nombre, me localizan en el censo (con el número 426), y ella procede a meter primero la papeleta color sepia en su urna, posteriormente la blanca (congreso) y la verde (autonómica). Simultáneamente a este acto, dice “VOTADA, VOTADA y VOTADA”… ¡¡ ¿¿ ?? !! y ¡¡ ¿¿ ?? !! y ¡¡ ¿¿ ?? !!

A lo cual no pude mantener mi silencio y delante de todos los que allí había: el pueblo, los demás miembros de la mesa, interventores y la Guardia Civil, tuve que decir en voz alta ante un silencio sepulcral: “Mire Vd. señora presidenta de mesa, no me presento en ninguna lista electoral, así aque a mi no me vota nadie, por lo tanto, Vd no puedo decir “votada”. En todo caso debiera decir VOTA o HA VOTADO, pero nunca una forma verbal al conjugarse sabe de género, que no de sexo.”

Detrás de mí, mi padre ejerció su derecho al voto, de nuevo el mismo procedimiento: dar el DNI, los sobres, la señora presidenta lee el nombre y simultáneamente a meter las papeletas en la urna dice “VOTADO, VOTADO y VOTADO”…

Ya, con cierta sorna, no tuve más que decirle a mi padre en voz alta: “Papá, tendremos que hacer coalición porque acabamos de ser votados de acuerdo con lo que la señora presidenta de mesa ha sentenciado”.

La señora presidenta de mesa, siguiendo el uso que nuestro presidente autonómico y demás políticos “igualitarios” hacen del género en Andalucía, siguió con su “Votado y Votada”…

O sea, hoy 9 de Marzo 2008, la población mayor de 18 años de un pueblo en Granada (Puerto Lope) ha empezado su carrera política:

TODOS y TODAS han sido VOTADOS y VOTADAS…

Mañana comienzo los trámites para empadronarme en dónde vivo, porque a mí la carrera política no me va.

 ¡¡Ah!! y no dejéis de escuchar lo que el alcalde de Sevilla piensa de qué sería de “nosotros” sin los ASTR…. ólogos, ónomos, onautas).

http://www.youtube.com/watch?v=2tQzraSSFxo

Who …? / ¿Quién …?

De nuevo han pasado muchas horas sin aparecer por aquí, lo hago hoy, pocos días antes del solsticio de invierno.

Cada día es el resumen de una vida, una vida corta o una vida larga, cada año cuando comienza parece una eternidad y cuando termina parece un segundo. Así ha sido este 2007, impar :-) , sin compartir vacaciones con el resto de los españoles en el mes de agosto sino esparcidas desde mayo hasta diciembre. Dos mil siete ha sido una eternidad a momentos y segundos efímeros en otros momentos.

Comenzó con un sms a mi móvil que me conmovió, continuó con intentos poco fructíferos de recuperar algo (indefinido) pero que no me acercaron a esa persona, sino a mí misma -te lo agradezco a pesar de todo-. Me encontré maravillosamente bien mirando a través de un visor fotográfico: veía un mundo y gentes que nos cautivábamos mutuamente y así seguimos, cautivados. La vida del 2007 ha borrado de la faz de la Tierra a profundos amigos míos, aunque no los ha borrado de la faz de mi corazón. La vida del 2008 se empeñará en borrar a otros aunque mi corazón se resista. La vida desde 1966 se empeña en recordarme que ella nos ocupa solo una vez y que cuando decide salir nadie la frena, aunque cerremos a cal y canto puertas y ventanas.

Porque la vida tiene esa cualidad: igual pinta que borra, igual trae que se lleva, igual improvisa que premedita, igual entra que sale, igual mira que ignora.

Dunes and holes of snow

 

Porque ¿quién frenará a esa vida cuando borre, se lleve, premedite, salga o ignore? ¿Tú?

A boat has been launched / Se ha botado un barco

Durante los años que viví fuera de España tuve la oportunidad de aprender a navegar. Ocurrió en Holanda, con todas las vicisitudes que el aprendizaje de este deporte entraña en un país dónde el viento azota de forma incansable todos los días del año desde el oeste y noroeste, a veces acompañado de lluvia, a veces no. En cualquier caso, siempre es interesante lanzarse al mar (o a los múltiples lagos de ese país que ellos llaman “zee”) en esas condiciones meteorológicas y con diferentes grados de confianza en sí mismo (una de ellas me costó el paso por el quirófano que mencionaba en la entrada anterior en este blog).

Una vez aprendí, además del placer de salir a navegar en pequeños veleros o catamaranes, me enrolé como “marinero” en varias competiciones internacionales (Ariane’s Cup http://fr.wikipedia.org/wiki/Ariane’s_Cup) con un equipo ya experimentado, algunas en mares muy lejanos a ese gris Mar del Norte que mimetiza el cielo de Holanda, otras veces en la costa del Mediterráneo, y otras en las bravas aguas del Canal de la Mancha. En la primera de ellas experimenté la mayor sensación de libertad que había tenido hasta esa fecha, debió ser muy parecida a volar. Estábamos al abrigo de unas islas (Granadinas :-) ¡como yo! :-) , en las Antillas del Sur) y el continente americano (Centroamérica), pero en una decisión del “skipper” (capitán del barco) para ganar algunos minutos en la regata salimos de ese abrigo y nos encaramos con un Océano Atlántico bravo, casi negro en profundidad, que no albergaba tierra alguna al mirar al este y que mirando al oeste me decía que allí podría estar más segura (¡¡el ser humano necesita una referencia firme fuera de él, sin saber que la más firme está dentro de él!!) .

A pesar de la sensación de estar a merced de la Naturaleza que no tiene sentimientos privilegiados por el ser humano, pude vivir en lo más dentro de mí esa libertad cuya semilla había estado esperando a germinar durante años. Vivía un preludio a esa libertad en mi pequeño océano de cumbres de las estribaciones sur de Sierra Nevada, al conducir al amanecer o al anochecer de casa al mar y viceversa. Se me quedó desde las Antillas del Sur un soplo de libertad que se levanta como huracán muy a menudo.

Al volver a España dejé mis actividades náuticas, pero cuando tengo la oportunidad de ver un velero navegando, aún rememoro esas mismas sensaciones y tomo conciencia de que esa libertad que viví en alta mar se ha instalado en mí de forma perenne, no importa si estoy en 8 m^2 de mi oficina, o sintiendo el roce de una sábana cuando el viento frío entra por la ventana, o en la cumbre de un volcán que muestra las entrañas de la Tierra.

El barco que soy fue botado de alguna forma en el verano del ‘99 y de otra forma más sólida hace unos meses… He alcanzado mi madurez en la singladura oceánica. Durante 8 años he navegado, no he cesado de surcar mares, todos con sus vientos, su oleaje, sus islotes, sus arrecifes, sus refugios, sus sanguinarios piratas (¡¡porque aún hoy hay piratas!!), sus amaneceres y sus atardeceres.

Peaceful launch of a boat

Yo rompí amarras, navego,

y me anclo cuando lo necesito.

Si tú estás rompiendo amarras,

navega hasta extenuarte,

y hazlo libremente.

Cuando necesites anclarte en costa,

hazlo libremente,

hazlo en aquélla que también te permita partir de nuevo,

bien con ella en tu memoria,

bien con un puñado de su tierra entre tus manos,

pero vete o quédate libremente también.

How many languages do we speak? / ¿Cuántos idiomas hablamos?

 

Dentro de la globalización que invade el planeta, aún quedan resquicios de autenticidad (no sé con qué objetivo, y después entenderán por qué lo digo) que, al menos a mí, me llaman la atención.

En este particular caso, voy a comentar las múltiples facetas orales de Antonio Banderas, “nuestro” actor andaluz más universal, si el universo se limita a EEUU. ¿Quién no ha escuchado una entrevista a Antonio Banderas en al menos 2 idiomas, castellano e inglés? Quien hable ambos idiomas se habrá dado cuenta que en ambos se expresa “correctamente”, es decir, se le entiende aunque lo que diga no tenga mucho sentido. Sin embargo, he aquí que cuando es entrevistado para una televisión autonómica andaluza o una radio de difusión local, aunque habla castellano, sufre una transformación que no sé bien qué pretende con ella: ¡¡¡habla malagueño!!! Ciertamente, para quienes hemos vivido fuera de España, fuera de nuestra ciudad, cuando volvemos “a casa” nuestros amigos notan que hemos perdido el acento local, y que es sólo cuestión de unos días o semanas volver a nuestro acento local, si alguna vez lo tuvimos… Pero lo curioso con Antonio Banderas es que recién bajadito del avión ya tiene el interruptor malagueño instalado, e incluso su habilidad mental es tal que si hay varios micrófonos de varias televisiones (locales malagueñas, andaluzas o nacionales ) es capaz de cambiar del malagueño al castellano o al inglés sin yo entender qué sentimiento desencadena un letrero de Canal Sur, Canal 2 Andalucía, o TVE1 o TVE2 o Antena 3 o Telecinco en un micrófono para que el acento cambie de esa forma tan estrepitosa.

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De cualquier forma es admirable esa agilidad mental, lo que ya no me admira tanto es que un personaje “querido” por su pueblo tenga que recurrir a artilugios de esta índole para acercarse a ellos. No soy malagueña, me gustaría saber si algún malagueño se siente más unido a Antonio Banderas, o lo admira más, ¿cuándo le oye hablar en malagueño, castellano o inglés? … ¿Dependen nuestros afectos del idioma o del acento con que hablemos? Si es cuestión de afectos y de admirar a un personaje que renace de una ciudad andaluza y que se ha hecho un hueco en la “manzana de Broadway” o en “Hollywood (¡¡bosque sagrado!!)”, ¿no sería absolutamente cautivador que Antonio Banderas hablase en malagueño en Nueva York y Los Ángeles mientras actúa o en Aspen (Colorado) mientras esquía?

Pero no se sientan infravalorados por no hablar varios idiomas internacionales, todos somos poliidiotas en un Deep Speech global.