Alguien pensará que soy un peligro al volante ya que todo lo que veo parece que no lo ve el resto de los conductores.
Hoy os cuento otro hecho que he visto en nuestros colegas conductores masculinos. Es una relación directa entre la inclinación de su columna vertebral hacia la derecha (y no porque lleven una chica que los atrae en el asiento del acompañante), el grado de macarra que el conductor posee, la potencia del coche y el tamaño físico (es decir longitud) del mismo. Esto último se traduce en una única variable que es potencia/longitud, a mayor cociente, hay mayor inclinación del conductor que CURIOSAMENTE se correlaciona directamente con el grado de macarra.
Esto es más o menos estándar en lo observado cuando el sujeto que se inclina está por debajo de los 30 años, ¡¡PERO!! hay otra subespecie dentro de ese comportamiento general. En esa familia el cociente potencia/longitud del vehículo es un poco menor, es decir, el tamaño físico del coche es mayor. En este caso, la inclinación de su columna vertebral puede ser también apreciable, pero la variable macarra ya no es tan clara porque esa peculiaridad se empieza a mezclar con/ocultar por el poder económico del conductor, y eso también puede camuflar la naturaleza de macarra bajo los estandards observables por una gran mayoría de la sociedad.
Ahora bien, también existe la subespecie que ha descubierto el reposabrazos ya a una avanzada edad, y entonces lo usan para descansar el codo derecho a costa de que dentro de unos años más tenga una considerable desviación en la columna vertebral.
Por cierto, no soy un peligro al volante, observo tanto lo que preserva mi vida y la de los demás a salvo, como aquello que me rodea y me atrae por el simple hecho de estar viva. Y además esto lo suelo ver porque siempre la combinación inclinación de columna + macarra + potencia/longitud del coche me adelanta
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