Archivar paraMayo, 2008

¿Y si no fuésemos estructuralmente simétricos?

Lo siento por mis amigos y familiares médicos, pero no puedo dejar de escribir este suceso en mi blog.

Externamente el cuerpo es simétrico -casi-, internamente lo es en cierta medida: no tenemos 2 hígados, 2 corazones, etc, o sea, hay cierta asimetría en cuanto a visceras y tejidos blandos, pero la estructura ósea es simétrica ¿o me equivoco? (no lo creo).

La historia es como sigue: el año pasado comencé con dolores en la cadera izquierda, me hicieron una radiografía que al verla mi doctor de cabecera en el Centro de Salud de Mirasierra (Granada) me diagnostica artrosis en cadera izquierda, e incluso me enseña en la radiografía la patología en la cadera izquierda. No tiene cura, sólo paliar el dolor con analgésicos varios. Pasan los meses y el dolor en esa cadera remite un poco, pero es la derecha la que comienza a doler de forma más aguda, molesta y continua que la izquierda. Vuelvo a mi médico de cabecera, le cuento lo que me está ocurriendo y me remite al reumatólogo. Dos meses después -tiempo que transcurrió entre la solicitud de la cita con el especialista y cuando el Servicio Andaluz de Salud S me la dió- voy al reumatólogo y con la misma radiografía de 4 meses atrás en la que un médico vió claramente artrosis en cadera izquierda, el reumatólogo me dice que tengo una calcificación en la cadera derecha, enseñándome el mismo lugar que hace 4 meses el médico de cabecera me había mostrado la artrosis.

Ahora bien, no soy médico, podría ser que padezca ambos males: artrosis y calcificación, pero lo que NO HA OCURRIDO EN ESTOS 4 MESES ES UNA ROTACIÓN DE MI ESTRUCTURA ÓSEA QUE HAYA TORNADO EL LADO IZQUIERDO EN EL DERECHO. Con esto vengo a decir que el diagnóstico médico en este caso particular viene muy muy sesgado por lo que el paciente dice y no por lo que las pruebas objetivas indican. NO PUEDE SER, ES INACEPTABLE, QUE UN MÉDICO DE CABECERA Y UN REUMATÓLOGO ORIENTEN UNA RADIOGRAFÍA DE TAL FORMA QUE LA ENFERMEDAD DEL PACIENTE SE REFLEJE EN ELLA.

Este es el sistema de salud que nos ampara, y ahora entiendo mejor todos esos errores médicos que a veces han tenido consecuencias en todo un espectro de gravedad: desde este pequeño error sin mayor transcendencia que aquí cuento hasta muertes.

Si la evolución del ser humano no ha terminado, me pregunto si ésta también tendrá en cuenta los errores médicos para marcarnos internamente tal que la simetría ósea deje de ser perfecta y facilite algunos diagnósticos médicos basados en radiografías, por ej.

¿Interacciono como una ameba?

Ameba = Organismo unicelular pertenece al filo Amoebozoa y al reino Protistas. Los sistemas antiguos de clasificación incluían a las amebas entre los animales. Los naturalistas se refirieron a la ameba como animal de proteus; un dios griego que cambiaba de forma, y el nombre ameba que significa cambio de forma.”

La pregunta “¿Interacciono como una ameba?” me surgió horas después de que alguien me preguntara “¿Cómo te va en tu nueva vida?”, a lo que respondí “No siento que nada haya cambiado” … Y quienes me conocen saben que a mis 41 años ésta ha cambiado de forma abismal, tanto que quienes sabían de mi inminente cambio sentían miedo por mí y por lo “bouleversée” (que dirían los franceses) que me sentiría por algún tiempo.

¿Ameba?

Con los días pasando, con más y más firmeza sigo diciendo y sintiendo que nada ha cambiado… Y en una de esas noches de pensarlo, decirlo y sentirlo me dije “¿Será que soy una ameba?”, y lo decía por la simpleza natural de una ameba (ser unicelular), pero es que al buscar algo más sobre la naturaleza de la ameba me he encontrado con esto tan maravilloso y que me identifica: “…Los naturalistas se refirieron a la ameba como animal de proteus; un dios griego que cambiaba de forma, y el nombre ameba que significa cambio de forma.”

O sea, mi única célula ha cambiado de forma, y como no tengo otra célula que se entere de esa nueva morfología, por ello no siento que nada haya cambiado :-)

No es una balanza / It is not a scale

Siendo niña, y aún ahora, cuando las ONGs nos piden ayuda para que millones en el tercer mundo puedan comer algo, o puedan tener acceso a unos mínimos cuidados médicos, o se les proporcione un kit de medicinas básicas, cuando algún desastre natural azota al planeta Tierra y la pena y la miseria azota se apropia de las vidas de esas personas que sobreviven, me preguntaba y me pregunto:

¿y si yo dejara de comer hoy, comería alguien que no comió ayer?

¿y si yo no fuese al médico por una simple gripe, iría mi médico a ayudar a ese niño con malaria?

¿y si hoy no me tomo esta aspirina para dormir bien, le llegará a quién tenga 40º C de fiebre?

¿y si yo dejara de ser feliz, sería alguien feliz?

Emergiendo I

Siendo niña, y aún ahora, me respondo: “Creo que no, creo que el mundo no es una balanza en la que uno cambia el pan, el agua, el médico, la aspirina o la felicidad de un platillo a otro”